Cartas a Septiembre, día 21 (a day in the life)

Querido Septiembre,

Han pasado demasiados días sin que te escriba, no creas que me olvidé de ti pero han pasado dos cosas: 1. He estado super ocupada o 2. No he sabido qué escribir.
La primera es culpa de los dos, tú por concentrar tantas cosas en un mismo mes y yo por meterme a hacer mil cosas sin que nadie me lo pida. La segunda es culpa mía, por no quedar convencida con lo que escribo y no concentrarme en terminar. Así que no me complico hoy, sólo te voy a contar cómo fue mi lunes: (vas a ver a qué me refiero con “ocupada”)

Me desperté a las 6, me arreglé, desayuné, salí a clase. De 8 a 11 tuve clase de contabilidad y de mate. A las 11 salí corriendo a hacer un trámite de residencia porque se vence mañana y el viernes me terminaron de dar todos lo papeles que necesitaba para renovarla. Estuve ahí hasta las 13:30 y salí corriendo de nuevo para llegar a mi clase de las 2. Entré a la clase sólo para darme cuenta que estaba en el anfiteatro que no era y que ya era demasiado tarde para cambiarme. Salí de la clase siendo lo más disimulada posible y por suerte daban la clase que me había perdido a las 16:30. Con dos horas por delante decidí que era buena idea hacer mandados y aprovechar para dejar mi pasaporte y papeles importantes a mi apartamento, pasar comprando jabón de platos y bolsas de basura, preparar un café y recoger mis cosas para el gimnasio.
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(Café negro y tazas bonitas hacen que moverse sea más fácil)

Salí otra vez corriendo para llegar a la clase y por despistada dejé mi bolsa de deporte en la parada del tram, pero me di cuenta en la parada siguiente y corrí de regreso. El universo estuvo conmigo porque mi bolsa seguía allí (y menos mal porque mi brassier de deporte favorito estaba en la bolsa y no hay nada peor que perder tu brassier de deporte favorito). Convencida de que ya iba tarde llamé a mis amigos para que me guardaran lugar pero todos habían ido a la clase de antes. De nuevo por suerte el maestro se atrasó un poco y encontré lugar y estuve sorprendentemente concentrada durante las 2 horas y media non-stop de clase (de esos días en los que simplemente todo funciona).
A las 19: 00 salí (corriendo de nuevo) para llegar a la clase de las 19:30 en el gimnasio que estuvo particularmente dura, quedarme picada y hacer otra clase. Salí a las 21:00, cansada, con hambre, llegué a mi casa como a las 21:15 a ver qué comía. Empezó la hora de contestar correos. Tenía que preparar los perfiles de las personas que necesito reclutar para trabajar conmigo en el departamento internacional de mi asociación y hablar con los directores de cada departamento para organizar las entrevistas que vamos a hacer y motivar a la gente. Suena super serio todo esto septiembre, en realidad los directores tienen todos como mi edad y los eventos que organizamos no van a cambiar el mundo ni nada por el estilo, pero es divertido tomárselo en serio. Y llegamos a ahorita. Son las 23:28 y no me da la cabeza para escribirte algo más elaborado pero no quería que pasara el día sin escribir.
Tengo muchas ideas para esta semana, sólo espero que me alcance el tiempo y la energía.
(Vivir en una ciudad así hace que moverse sea más fácil)

Espero que todo vaya bien septiembre, quisiera que escribir más pero tengo que despertar en 6 horas..

Hasta la próxima..

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