1:34 AM, sábado de verano.

 

Empiezo este proyecto que ha estado en espera desde hace varios años. El deseo de querer documentar lo que pasa en mi día a día, porque ningún detalle es muy pequeño.

Hace unos días leí una frase que decía algo así: “En veinte años no me acordaré de hoy, y eso me aterroriza.” No recuerdo quién la dijo, pero recuerdo que la leí en un día que creía insignificante, y que seguramente hubiera olvidado en menos de una semana. Así que este es un intento de recordar. Un antídoto contra el olvido.

Siempre he sido de esas personas que llevan un cuadernito y escriben cualquier cosa que se les venga a la mente. Recientemente encontré uno de cuando tenía unos nueve o dies años, en el que contaba, con mil faltas de ortografía, que a mi mamá se le había puesto el pelo horrible por usar el shampoo del hotel. Las dos reímos un buen rato, recordando.  Son momentos así, los que no quiero olvidar, los que calientan el corazón cuando se vuelven a encontrar.

No quiero ni pensar en la cantidad de personas que he visto sin poner realmente atención. Tengo la suerte de coincidir en tiempo y espacio con 7 mil millones de personas, y sé que si no hago el esfuerzo por poner atención en las pocas que realmente tengo la oportunidad de ver, de conocer, de compartir, simplemente se irán sumando al mundo de las cosas que nos dan igual. Y no me dan igual. Cada persona es una historia. Cada persona es compleja. Hasta la simplicidad de la risa de un niño es compleja. Es digna de atención. Las personas con las que comparto esta vida merecen atención.

La forma en la que se visten, la forma en la que caminan, la forma en la que toman café.

El clima merece atención, la música merece atención, al igual que mi casa, la luna, las estrellas que observamos demasiado poco.

El mundo existe para que le pongamos atención. Quiero que mi corazón curioso descubra algo nuevo cada día. Un nuevo detalle que quizá me pasó en frente todos los días, y que nunca noté.

Así que este es un intento por compartir esos cuadernitos, esos pensamientos diarios que se me ocurren, e inmortalizarlos. Para cuando tenga 80 años y necesite ideas optimistas de una mente de veinte. Para cuando mis hijos adolescentes me pidan permiso para ir a una fiesta, y necesite recordar aquella necesidad de ir sólo para que el chavo que te gusta te vea en tu nuevo vestido ( o al menos para que tus amigas te digan que que lindo tu vestido). Para cuando necesite una dosis de recuerdo, para esos días de nostalgia. Y más importante, porque tengo ganas de empezar algo nuevo, y disfruto escribir, y compartir fotos, y compartir ideas, y porque es la mejor manera aparente de expresar el interminable monólogo que llevo en mi cabeza de introvertida selectiva.

Así que esto es, abriendo puertas nuevas, compartiendo luz.

 

Carretera a Cobán, Agosto 2014.
Carretera a Cobán, Agosto 2014.
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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Marta Caballeros dice:

    Lindo inicio de un alma transparente

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  2. dlaverch dice:

    “Un antídoto contra el olvido”. Me gustó mucho este texto 🙂

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